domingo, 27 de julio de 2014
Aventura y Desventura de Un Periodista , en La Boca del Túnel
Uribe, Chumpitaz, Quezada,Soria y Mosquera Reclaman
ESCRIBE.- FERNANDO JIMENEZ
Aventuras y desventuras de un periodista
LA PARRILLADA
EN RIVER…
El bus salió del hotel Bauen, ubicado entre las avenidas Callao y Corrientes, al filo del mediodía, rumbo a la cancha de River. Por el bajo se hacía una media hora. Algunos periodistas que cubríamos a Cristal también fuimos invitados a subir al bus. Los íbamos a acompañar a una recepción con almuerzo y parrillada incluida a la sede del Monumental en el barrio de Núñez. El don de gente de Jaime Noriega, el papá de Jaimito, y de Alberto Balbuena, directivos de esos años, se ponía de manifiesto. Entre los colegas invitados estaban Carlitos Bazay, cubriendo para La Crónica y Pregón Deportivo, Carlos, además de periodista se había recibido en la U Católica como Licenciado en Economía. Iba también Tater Oliva, un reportero gráfico snob., muy gracioso y chispeante, que colaboraba en la revista Ovación. Junto a Freddy Lazo completábamos los pocos periodistas peruanos que fuimos a ese almuerzo que ofrecía River a la delegación de Cristal. Corría el mes de marzo de 1980.
El estadio Monumental de River, recientemente refaccionado por el Mundial, tenía un comedor grande donde ya esperaban los jugadores de River y sus directivos. Los que amenizaban con canciones folklóricas argentinas eran los Tucu Tucu, un famoso grupo que tenía temas muy parecidos al folklore peruano. La delegación de Cristal se sentó en una mesa larga frente a los de River, pero antes de sentarse hubo saludos respectivos de Ramón Quiroga, Percy Rojas, Eleazar Soria, Héctor Chumpitaz y Julio César Uribe, entre otros para con el Beto Alonso, Daniel Pasarella, Tarantini y Ubaldo Matildo Fillol. La noche anterior River ganó 3-2, pero la verdad que Cristal había jugado un partidazo y así lo reflejaban todos los medios argentinos como Clarín, Crónica y La Nación, los matutinos bonaerenses.
El “Loco” Carlos Carbonell me había traído un paquete de Lima que se lo dio mi compadre Jorge Zorogastua, mi entrañable amigo “Pichín”, quien había radicado años atrás en Buenos Aires y ya había retornado a Lima. El “Loco” era muy amigo de Teresa, la mamá de “Pichín” y eso aprovechó mi compadre para hacerme llegar un sobre manila con periódicos peruanos y cartas de mi familia.
Los mozos sirvieron el asado que estaba acompañado de chorizos, morcilla, achuras y ensaladas de lechuga y tomate. Pan en bandejas, algunas botellas de vino tinto y agua mineral adornaban la mesa. De pronto el animador de la ceremonia en el escenario, invitó a un jugador de River para que cantara una samba argentina y sin pensarlo dos veces Héctor “El Gorrión” López, lateral izquierdo de River, subió al escenario ante la sonrisa y joda de sus compañeros. “El Gorrión” le dio la nota a los músicos y empezó a cantar “Samba para Olvidarte”. Su actuación fue premiada con aplausos y la risa de sus compañeros.
El animador entonces miró a la mesa de los peruanos y preguntó: “¿Se anima un jugador peruano a cantar un tema de su país...”. Nadie quería salir y todos se reían. El Loco Quiroga lo miró a Carbonell y le pidió que saliera. “Estás loco, yo no se cantar huevón...” le respondió Carbonell. Pero el capitán Héctor Chumpitaz, el “Panadero” Díaz y Percy lo obligaron a que saliera al escenario. Me guiñó el ojo y me dijo: “Ahorita los cago…”. Carbonell subió al escenario ante los aplausos y risas de sus compañeros.
Le habló un par de cosas en el odio a los músicos, tomó el micrófono, saludó a los jugadores y dirigentes de River, a sus compañeros que se mataban de risa esperando alguna locura de Carbonell y muy suelto de huesos, sin reírse, habló en voz alta: “Bueno voy a cantar La Flor de Papa”. Y toda la delegación de Cristal, incluidos los dirigentes y Marcos Calderón, se rieron.. Los de River no entendían porqué se reían tanto con el nombre de una canción que acá en el Perú lo interpretaba Luis Abanto Morales. La verdad los argentinos esperaban la Flor de la Canela o Amarraditos, canciones típicas que se cantan en reuniones entre amigos de ambos países.
Su actuación fue premiada con aplausos y la batidera no se hizo esperar. Pero, en honor a la verdad, el “Loco” había sacado la cara por el Perú. “Ya hice famosa a la Flor de Papa en Buenos Aires no se pueden quejar...” decía el loco al volver a la mesa. Fue una tarde muy bonita y de amistad. Los de River abrazaban a Héctor Chumpitaz demostrándole afecto y admiración. Asimismo, a Percy Rojas quien años atrás había jugado en Independiente. Y a Uribe que empezaba a deslumbrar con su fútbol en toda Sudamérica. Los colegas argentinos buscaban Pedro Chinchay, la figura de la noche anterior.
Cuando regresábamos al hotel en el bus, el “Loco” Carbonell me pidió que le preguntara a Marcos Calderón quien iba a reemplazar a “Panadero” a quien habían expulsado y no iba a jugar ante Vélez Sarsfield. Le dije que él era quien debía reemplazarlo. Pero me contó que Marcos le tenía bronca, porque un día que él jugaba por la U y el “Oso” dirigía Cristal, hubo una bronca en el campo y “Le metí un pelotazo a Marcos por la espalda y me tiraron dedo compadre, por eso me tiene bronca y ya vas a ver que lo pone a mi compadre Baigorria”, me dijo. Y así fue. Minutos después, Marcos me confirmaría cuando le pedí la alineación. “Dile a Pocho que va Gerardo Baigorria por “Panadero””, espetó el “Oso” para las ondas de Ovación. (CONTINUARA)
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